
El tiempo es infatigable
con su rutina marquesina,
su aire milenario, su copa
alta, tribal y planetaria.
El ayer ya no es hoy,
te escondes, te haces invisible,
abordas cualquier avión
en huidizo fulgor de la levedad.
Corres entre los poros
de los cuerpos envejecidos,
arañando sin mesura la
otrora juventud.
No eres más que una medida
construída, para contextualizar
los ritos de nuestra orfandad,
acomodaticia, metáfora cronológica.
El baile de cronos llega a su fin,
has compartido mi cuerpo
y mis bellas y atolondradas
entelequias perecen aquí.
libertad joan. 18 de Junio 2010.

Un bello poema, sabes que te admiro por siempre, eres muy buena, yo no puedo alcanzar ni el tercio de tu pincel, ¿cómo lo haces para conjuntar tan bellas imágenes en el mosaico cantarín del verso?
ResponderEliminarBellísimo, gracias de verdad!
saludos
P
Gracias Polimnia. Al menos te has dado el trabajo de leer mis versos. No son buenos, no aparecen como yo quisiera verlos esculpidos entre briznas, lluvia y canto, quisiera queb un cierto lirismo los impregnara cual barniz, me salen toscos, brutales, solo despejando mi inquietud, igual los amo porque son míos,les puse amor en el momento de armarlos con tejas , tréboles y pasión. Te agradezco tu comentario.Algunos son para ti.
ResponderEliminarLa autora.