De los cerros de San Pedro
bajaban a la misa del gallo,
un quinteto de campesinas
de ropas largas y negras.
Altas ,espigadas, más, una
era pequeña y el quinteto menguaba.
Eran los años cincuenta,yo no se si les
temía,o si un apego meloso me contenía.
Las imágenes de las campesinas
tallaron en parte , mi cerebro.
No se si les temía, no se si las amaba,
sus risas prendían como gavillas acaloradas.
Las campesinas eran mis tías-abuelas que,
jugaban en el campo entre el azadón y el junco,
entre tomates , bolillas,alfileres,almohadillas
cuyos dedos sabían germinar los broderies.
Formaban con sus dedos y las ruecas ancestrales,
blondas principescas, para los que podían pagar,
mis tías,se llevaron al silencio sus ricas fantasías,
dejando en mi rebaño los recuerdos al pasar.
(Para mis tías abuelas Teorinda,Laura , Inés,Margara, Petronila )
jueves, 27 de mayo de 2010
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