Ayer en la vieja plaza de mi pueblo,
de plácidos pastos,palmeras y flores
jugué por las noches claras de luna,
en juegos secretos de fantasmas con humanidad.
Allí escondí muñecas,patines de colores,
abandoné mis melancolías, desplegué mis risas,
enredada entre tréboles y moreras,
suspendí las estrellas de la noche y fui felíz.
La luna y las flores parecían cantar para mi,
construyendo con hojas de trébol,
palmeras,algodones ,verdes de esperanza
en cálidos veranos junto a mi madre felíz.
Las antiguas noches se revisten de ternura,
pedazos de cartón convertidos en arlequín
mi madre jóven , bella y amorosa
mi vida de pequeña ¡qué vida tan felíz!
Los tallos y las formas de esas flores
quedaron cinceladas en mi infancia
acudiendo cada vez a mi memoria
reservada a la pasión de escribir.
sábado, 22 de mayo de 2010
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