lunes, 31 de mayo de 2010

LA MUJER DE CARAHUE

Pueblo indígena, cuya fuerza está en la papa
tubérculo que sustenta su supervivencia.
Allí conocí una vendedora de mote,
su historia de penurias conmovió mi corazón.

De la iniquidad a la cual la vida
la había arrojado, se levanta
con impetuoso bravío
respondiendo con altivez al hambre.

De la responsabilidad y el tesón
de esta mujer, me sentí disminuída
ante el valor de ella y su lucha
por ganarle a la vida y a la aflicción.

Con ancestros mapuches
en todas ellas vi a mis bisaabuelas,
sus rostros morenos surcados de sol,
trabajo,lluvia , harina y sudor.

Mi espíritu se recogía en bendita
agonía,cuando hice reflexión
sobre estas vidas en regresión,
cuyos bríos y cantos sugieren atención.

La misma endémica opción de los pobres,
vender,para volver a llevar con humildad,
mientras las cofradías capitalistas
indiferentes ,doblan sus entradas sin perdón.

( A una mujer mapuche que conocí en Carahue, en un Verano con Waldo y parte de mi familia, 2008)

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