Quisiera contar una a una las estrellas
para conocer el oficio de estar en la tierra,
quisiera contar uno a uno los fantasmas
para pisar la tierra sin temor.
Los cuentos, las palabras suspendidas
forman techos de pavor,
plataformas de helechos vivientes
observan enajenados de estupor.
La estación estival no quiere alejarse,
ataja torpemente mis sentidos,
estrujando el sudor que se vuelve
majadero, espeso, pavoroso.
Es bueno el sol más, no quiero
tu abrazo, me molesta la piel
ardiente encarnizada,quiero
que el frío del invierno enmadeje mi telar.
(libertad joan Enero 2008)
martes, 25 de mayo de 2010
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