Para visitar los lúgubres lugares
que, en las secretas habitaciones
de nuestra conciencia yacen,
para secretar los flujos de lo recóndito.
Si pudiera el pensamiento aislar
los trozos de la memoria,
surcando los hilos cerebrales
vería quizás el claro.
Ante la sequedad estos pensamientos,
antepongo el vuelo del amor,
desatando lo que pudo ser
pongo el nudo de la ilusión.
Hilando en la noche,
con la rueca de la melancolía,
recuerdo tu huemul, tallado
en madera y en amor.
libertad joan 30 de Mayo 2010
domingo, 30 de mayo de 2010
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