Al pasar por la calle del pasado,
creo ver la estancia
que albergaba la desesperanza,
la m iseria y el abandono de hombres viejos.
Al lado de sus vidas crecía la mía,
sus hojas caían ,la mía brotaba.
Buscando en mi mente los viejos dormidos,
recuerdo sus luces y su tormento tardío.
Aquellos viejos del hospicio antiguo,
dormían , morían, sin novedad vencida,
ilustran mi mente con ligero desvarío,
aumentan mi historia con fierros partidos.
Aquellos viejos con ropajes raídos,
con rostros ausentes y pálidas sonrisas,
reflejan de antaño mi samaritanismo,
no recuerdo sus nombres, solo sus pasos cansinos.
libertad joan Mayo 2010 .
domingo, 30 de mayo de 2010
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