Al campo de Mengol
el padre Andrés nos llevaba,
era el relajo y la aventura
de quienes crecíamos al lado de iglesia.
La gruta de la virgen y Bernardita
la campesina, era el ídolo en el que yo creía,
mientras el vergel crecía
y los yuyos amarillos se mecían.
En el campo del Mengol
la felicidad corría,
los motes, los dulces exquisitos
eran festines en esos días.
Jugando en los yermos ,
saltando canales,crecía
mi infancia,con gente muy buena
el cura soñaba, sin melancolía.
(Al cura de mi pueblo de mio época. Mayo 30 2010)
domingo, 30 de mayo de 2010
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