La antigua plaza de mi pueblo,
tenía flores y tilos verdosos,
como cabellos rizados
y moreras negras que pintaban los rostros....
La escuela y el viejo correo,
eran los dos rieles
que nos llevarían a la libertad,
en el tren de la comunicación.
Ellos abrían las puertas de
la imaginación y la ensoñación,
el secreto de las violetas
escondía el correo en su ambición.
Los escaños de piedras de la plaza,
la ropa obscura de mi directora,
su palabra estricta,configuraban
un cuadro kafquiano en días de invierno.
El gorro coiqueano,barómetro del tiempo,
espigado y esbelto mirando el valle,
cientos de generaciones blancas ,salíamos
cada año a explorar la nave.
La vida hurga en el útero amado
de aquella tierra dura terca,
y otras vuela en canciones de cuna
espiando el pasado, celebrando el futuro.
libertad joan ( A mi pueblo )
lunes, 31 de mayo de 2010
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